Hace poco un alguien me hizo reflexionar sobre algunas cosas que había dejado de hacer y fue de decirme “ve a mirarte en un espejo de cuerpo completo, observa cada parte de ti, ¿qué ves? ¿Qué de todo ello te gusta y qué no? Cuando hayas descubierto las respuestas mírate de nuevo, ámate… hazte el amor a ti misma, siente lo que hay en tu corazón, en ti y da gracias al Ser Supremo por ello”.
Hubo muchas cosas que pasaron por mi mente al hacerlo… vi a esa niña pequeña necesitando siempre un abrazo, una caricia de su madre.
Y recordé que a pesar de tanto amor a ella una parte de mí le ha tenido quizá un poco de rencor envuelto en el dolor por haberme abandonado a mi suerte cuando falleció. Ya era yo una adulta hecha y derecha cuando ella decidió darse por vencida e ir al cielo y su abandono (porque sé ahora que así lo sentí) fue sólo la guinda de ese pastel que se había ido cocinando por largos años.
De pequeña recuerdo haber estado más tiempo con mi padre que con ella ya que su trabajo así lo requería, de más grande y sin haber crecido bajo su entero cuidado como la mayoría de mis amigos hizo que me retrajera y no me acercara a ella a platicar de todo eso que las adolescentes tienen en la cabeza y en el corazón.
Cuando iba a casarme no fui capaz de decírselo más que unos dos o tres días antes de que fueran a pedir mi mano, ni siquiera sabía que yo ya tenía novio y mucho menos que ya estaba embarazada.
Sí, lo sé; no fue su culpa tener que trabajar a la hora en que nosotros llegábamos a casa de la escuela; no fue su culpa el que yo me retrajera y no quisiera acercarme a ella a platicarle mis cosas cuando crecí tan independiente y autosuficiente.
El tener a mi hijo me hizo revalorar muchas cosas y situaciones de lo que había perdido con ella y fue hermoso el encontrar en ella una aliada, una amiga y al fin una madre en la que apoyarme.
Poco me duró el gusto… antes de cumplir seis años mi hijo ella murió. Y con ella se acabó ese mundo que recién había forjado; tuve que quedarme sin amiga, sin aliada, sin madre y sin querer me vi ocupando su lugar en la familia.
Poco me duró el gusto… antes de cumplir seis años mi hijo ella murió. Y con ella se acabó ese mundo que recién había forjado; tuve que quedarme sin amiga, sin aliada, sin madre y sin querer me vi ocupando su lugar en la familia.
Volverme la cabeza de la familia de un día a otro, perderle y no tener a quien pedir consejo destrozó mi pequeño mundo.
Toleré por algún tiempo pero a fin de cuentas todo terminó por quebrarme… me llené de dolor porque me había abandonado cuando apenas la había encontrado realmente y me enojé con ella por irse para no volver.
Toleré por algún tiempo pero a fin de cuentas todo terminó por quebrarme… me llené de dolor porque me había abandonado cuando apenas la había encontrado realmente y me enojé con ella por irse para no volver.
Hoy sé que todo eso tenía que suceder por muchas razones y lo que he aprendido me ha hecho crecer, evolucionar y ser mejor persona en todos los ámbitos.
Lo único que siento es no poder decirle cuanto le agradezco por todo lo que debió dejar a nuestro lado por ir a trabajar, por ayudar a mi padre para sacarnos adelante… que siento haber perdido tanto tiempo de una hermosa amistad y complicidad madre-hija por mi orgullo mal aplicado, que siento mucho más haberme enojado por su muerte y no haber sabido cómo tomar su lugar.
Ahora sé que todo eso tuvo sus razones de ser y que sin ello ahora no sería la mujer que soy, con defectos y virtudes pero sobre todo con Amor; de aquel que muy pocos entienden y muchos menos podrán sentir realmente en toda su vida.
Ahora sé que todo eso tuvo sus razones de ser y que sin ello ahora no sería la mujer que soy, con defectos y virtudes pero sobre todo con Amor; de aquel que muy pocos entienden y muchos menos podrán sentir realmente en toda su vida.
Gracias mami por tanto que me diste y me das a pesar de todo lo vivido. Aún no tengo el valor de ir a tu tumba a platicar contigo de todo cuanto siento, pero sé que me miras y me cuidas desde el cielo y sabes lo mucho que he crecido.
Te amo mi ángel.
Te amo mi ángel.
P.D. Una madre siempre hará lo mejor para nosotros… hagamos que su lucha y amor y sobre todo nuestra vida sea mucho más que simple enojo, pleitos, indiferencia; ¡valoremos cada instante! pues podemos perder todo lo bueno y bello de la vida por tonterías.
“A veces hacemos de las diferencias brechas insalvables… sin recordar que precisamente esas diferencias enriquecen y unen corazones que jamás debieron estar separados.”
Malu Ramírez


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