Hoy fui un latido nuevo...
De
aquellos que comienzan después de un paro cardíaco a la hora de aguantar la
respiración por esperar por mucho tiempo algo que no llega y al fin se
da.
Sí;
al fin llegó un poco de calma.
Al
fin llegó algo de cordura después de tanto llanto sanador.
Por
fin llegó la frialdad requerida para decir "va de nuevo la vida como venga
y la tenga que vivir, aunque duela, aunque mate lento".
Nunca
esperé nada de nadie, aunque en el fondo siempre añoré sonreír un poco más que
sólo llorar mucho; siempre secretamente desee ser merecedora de una muestra diferente de esa clase de
amor que se sueña.
Me
tocó ser amada de distinta forma... ser el objeto de ese amor incondicional que
solo se demuestra en la adversidad y desde las ruinas de la vida; fui objeto
del más puro amor jamás sentido, jamás dado, jamás sabido.
Fui
ave...
De
aquellas que se alimentan por obra y gracia de Dios, de las que vuelan de ocaso
en ocaso buscando un lugar donde descansar un poco para retomar el vuelo: de
las que añoran el hogar pero saben que aún no es tiempo de volver pues hay que
esperar que el tiempo cambie, que el frío cese, que llegue la primavera para
dejar de emigrar.
Al
fin retorno al hogar.
Al
fin la piel encuentra un poco de calor, al fin el alma encuentra un poco de
paz.
Y
el corazón vuelve a latir, a irrigar sangre por cada arteria y cada vena... a
hacer que por el cuerpo fluya el calor y la pasión por la vida.
Una
vez más se sonríe y se prepara poco a poco para dejar nuevamente de
latir.
Malu Ramírez
